por Red Robot
Ok, confieso que he estado viendo películas sin escribir sobre ellas.
Pensé que si escribía menos, tendría tiempo para ver más.Pero ya dijo Sócrates que la vida que no se examina no vale la pena, y con el cine pasa lo mismo: Si uno ve la película a secas, uno se divierte. Pero si uno sabe que escribirá sobre ella, uno la examina y se pone a pensar en las capas que la componen.Así que heme aquí, escribiendo de nuevo para disfrutar más mis películas.
Este domingo vimos “Ensemble, C’est tout“, que en español se llama “Juntos Nadamás“. No tengo idea como se llama en noruego, aunque por azares del destino esa es la versión que terminamos viendo, con los subtítulos en inglés compitiendo con los otros.
La película narra de forma bastante amena el romance entre Camille (Audrey Tautou) y Franck (Guillaume Canet), que, como buen romance francés, nace de una antipatía mutua y se fortalece con el maltrato.
Conviene, creo yo, no enfocarse tanto en la parte romántica de la historia, y fijarse más bien en las personas: Ella trabaja en intendencia, el es un chef pobre y esclavizado, su compañero de departamento es un vendedor de postales tímido y tartamudo… Y sin embargo, su vida humilde, cotidiana, les ofrece abundantes elementos para la felicidad.
Nunca vemos en el cuadro a nadie que no sea gente común, sin mas herramientas para la vida que una disposición para seguir adelante. No hay héroes, no hay ejecutivos, no hay decisiones dramáticas más allá de las decisiones románticas a veces tontas pero siempre vitales. En esta película no pasa nada, solo hay gente cocinando, limpiando, conversando, enamorándose, peleando…
No vería una película así todos los días, pero me alegra haber visto esta. Es importante recordar que nuestras pequeñas tonterías de todos los días también son historia.