La isla del doctor Moreau
DeLlanos y Valdez (Red robot)

Cuando “La isla del doctor Moreau” se publicó por primera vez, en la Inglaterra de 1986, la comunidad científica estaba en medio de un debate sobre la etica de la vivisección animal. Wells decidió entrar en el debate con una fantasía sobre un doctor que, buscando prefeccionar a los animales, borra la linea entre estos y los hombres.
A su manera, la tendencia humana de jugar al dios es una constante, quizá necesaria, así que el debate continúa. (Metamorfoseó en una dscusión sobre la ética de la ingeniería genética.)
La Isla del Doctor Moreau sigue teniendo validez desde ese punto de vista. Pero es más interesante, y quizá más universal, el debate que abre acerca de lo que nos hace humanos.
Para algunos resultará obvio e innegable que somos un animal más, una variedad de simio, un “mono desnudo” metido en un “zoo humano”. Para otros, el humano será una categoría aparte, escencialmente diferente a todo lo demás.
Esta película, que por alguna razón decidí ver en la versión de 1996 nominada para siete Razzies, esta en el primer campo: En la isla de Moreau uno puede ver el continuum completo entre el animal y el humano, y concluir que no son muy diferentes. De hecho,el animal suele ser mejor. La maldad que Moreau creía estar extrayendole a sus animales resulta ser al final una característica de los hombres.
Auqnue sería dificil llamar malvados a los animales de la isla. Parecen, mas bien, neuróticos. Ya que su Padre, claro eco del YHWH judeocristiano, ha decidido prohibirles todo aquello que su naturaleza busca, viven en un estado contante de lucha contra si mismos y de verguenza de su propia condición.
Not to go on All-Fours; that is the Law. Are we not men?
Not to suck up Drink; that is the Law. Are we not men?
Not to eat Fish or Flesh; that is the Law. Are we not men?
Not to claw the Bark of Trees; that is the Law. Are we not men?
Not to chase other Men; that is the Law. Are we not men?
Ahora bien, aunque la filosofía del libro es interesante, regresemos a la película en sí, que busca traer a la actualidad al original victoriano. ¿Por que fue que esta version obtuvo sus siete indignas nominaciones?
Podemos empezar con los actores. El protagonista es David Thewlis, a quien quizá recuerden por sus actuaciones en la serie de Harry Potter o, mejor aún, por su aparición en The Big Lebowski.
…O, muy probablemente, no lo recordarán. Al menos su actuación en esta película no es nada memorable. Las actuaciones de Val Kilmer y de Marlon Brando, por otra parte, lo son en exceso.
El master Brando, que en paz descanse, interpreta a un doctor enfundado en un vestido de gorda, maquillado como drag queen primeriza, y ataviado con sombreros de su propio diseño que manifiestan un inesperado interes del doctor hacia el campo del diseño de modas. Memorable, sin duda, pero poco deseable. Kilmer, por su parte, hace una interpretación bastante pacheca de el asistente del doctor, que da claras pistas de que extrañaba su entonces reciente papel como vocalista de los Doors.
En conclusión: Los dilemas etico-filosoficos son interesantes y Fairuza Balk es siempre bellisima. Pero mejor quedense con el libro, y esperemos a ver si alguna de las otras versiones cinematográficas tiene más que ofrecer.
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