Stranger than Fiction.
Will Ferrel tiene cara de ser un buen tipo. Un poco bruto, pero buen tipo. (Creo que en ese aspecto solo lo supera Ron Perlman, a quien no imagino haciendo comedia.)
En Stranger than Fiction Will es Harold Crick, un auditor de hacienda que tiene una vida abrumadoramente aburrida y predecible, en la que se puede medir el numero de pasos que dará entre su casa y el camión, o el numero de veces que se cepillará cada diente.
Las cosas cambian radicalmente cuando Harold comienza a escuchar una voz: La de una narradora omnisciente que va narrando paso a paso y de una forma altamente literaria cada momento de la vida del protagonista.
Aunque Harold intenta seguir con su vida e ignorar a la voz (que solo el escucha), se ve obligado a tomar medidas cuando la narradora anuncia la inminencia de la muerte de su protagonista.
Sin ser una comedia para desternillarse de risa, esta película tiene un buen ritmo y actuaciones interesantes si bien estereotipadas por parte del protagonista, de Dustin Hoffman y de la bella Maggie Gillenhaal. Y no se ustedes, por hay tardes en las que si estoy mas de humor para una comedia tranquila y humana como esta que para las bufonadas frenéticas de las comedias más de moda.

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